sábado, 1 de noviembre de 2008

Mati y su primer año


Para él, un día de esos normales. De despertar todo contorcionado, con las piernas cruzadas por las rejas de la cuna, de un sonreír encantador cuando papá abre las persianas del dormitorio y descubre la luz.

Mati, en este día, cumple un año de vida. Su primero. Sí lleno de muchos momentos maravilloso. De tantas alegrías, de pequeñas conquistas. De irnos descubriéndonos y adaptándonos. Un año desde que irrumpió en la vida familiar, alterándola, reacomodándola. Un año de que los horarios se trastocaron maravillosamente. Ahora él madruga. Se despierta a la par de su hermano y ve, desde la cuna, cómo papá se lo lleva para prepararlo para la escuela. Pero él no se queda tan tranquilo, de inmediato reclama.
Camina poco. Balbucea, y la comida lo priva. Cuando alguien come, él se acerca. No queda otra que compartir el alimento. Si no se hace, el toma con sus manos el plato o vaso y se lo lleva a la boca. Mati es frentero. Observa. Sonríe. Pero es serio. Gatea y avanza. Da pasos bien agarrado de algo. Aún no se suelta. Pero ya vendrá eso.
Lo amo. Y me encanta llegar a casa y que me reciba con su carita fruncida de felicidad.
Un año...

1 comentario:

Ma. Candela dijo...

Felicidades a toda la familia Croniquera...

Que la alegria se multiplique!

Queremos pastel! pastel! pastel!
Queremos pastel! pastel! pastel!

:)