miércoles, 4 de marzo de 2009

Instantes familiares

En casa de Víctor Álvarez, en San Pablo esperando la parrilla... Víctor es un tipazo. Nos dio a probar unas costillas ahumadas, elaboradas en Olón, que estuvieron deliciosas. La pasamos bien. En la foto están Jorge Luis Ojeda, Carlos Ojeda, su hija, Matí, y Becky.



Mati. Intentando dar unos pasos. Esta foto data de enero. Creo.



Hace poco. El poto y yo. Mi chiquito. Aún lo puedo cargar.

Y el matí ahora sí camina

video

Son sus primeros pasos. Ahora se suelta. Un año y 4 meses. La verdad es que apuro que caminara no teníamos. Hay gente que se asusta cuando le decíamos que todavía no camina. Pues todo a su tiempo. Mati es un chico temperamental. Una personita que se hace entender. Caprichoso a veces. Todo un ángel cuando quiere serlo y un "impersecuto" cuando así lo desea.

Camina cuando quiere. Si le decimos, que camine para que lo vean otras personas, se lanza al suelo y gatea.

El segundo varón de la casa es un mundo totalmente distinto a su hermano Andrés, quien caminó antes del año.

Mati...

martes, 6 de enero de 2009

Mati aún no camina

Está hecho el vago. No camina a sus 14 meses. Pero en esta foto, tomada a los 11 meses, logró mantenerse firme por más de 15 segundos. Hasta que se dio cuenta que estaba parado solo y perdió el equilibrió.

Este hermoso bebé está más temperamental... ahora hace rabietas... se lanza para atrás, se pone duro cuando no quiere ir a un lugar.

Hoy que intenté sentarlo en la mesa para que coma, hizo tal escándalo que no logré... su mamá insistió en que no me deje vencer y el poto, al pasar por allí, sentenció: "No quiere sentarse, ya déjenlo en paz".... Papá y mamá nos quedamos perplejos... ¡fue un plop!

Ni modo, vaya los muchachos que me manejo..

sábado, 1 de noviembre de 2008

Mati y su primer año


Para él, un día de esos normales. De despertar todo contorcionado, con las piernas cruzadas por las rejas de la cuna, de un sonreír encantador cuando papá abre las persianas del dormitorio y descubre la luz.

Mati, en este día, cumple un año de vida. Su primero. Sí lleno de muchos momentos maravilloso. De tantas alegrías, de pequeñas conquistas. De irnos descubriéndonos y adaptándonos. Un año desde que irrumpió en la vida familiar, alterándola, reacomodándola. Un año de que los horarios se trastocaron maravillosamente. Ahora él madruga. Se despierta a la par de su hermano y ve, desde la cuna, cómo papá se lo lleva para prepararlo para la escuela. Pero él no se queda tan tranquilo, de inmediato reclama.
Camina poco. Balbucea, y la comida lo priva. Cuando alguien come, él se acerca. No queda otra que compartir el alimento. Si no se hace, el toma con sus manos el plato o vaso y se lo lleva a la boca. Mati es frentero. Observa. Sonríe. Pero es serio. Gatea y avanza. Da pasos bien agarrado de algo. Aún no se suelta. Pero ya vendrá eso.
Lo amo. Y me encanta llegar a casa y que me reciba con su carita fruncida de felicidad.
Un año...

miércoles, 22 de octubre de 2008

inseparables

Entre ellos se ha formado un vínculo. Son hermanos, Al menos el mayor se reconoce como tal y asume su rol, de protector, de guía, de amigo permanentemente. Bueno, salvo cuando Mati ya hace sus travesuras y le desajusta la vida (entiéndase histórias, juegos y juguetes armados con bloques de lego). Pero son hermosos y verlos compartir es maravilloso.



martes, 21 de octubre de 2008

mis hijos

Mis hijos...

Escuchando coldplay, por cortesía de AL empiezo esta nota a pocos días de que mi hijo, el segundo, cumpla un año.

El año a Mati se le pasó volando. A todos. Fue una año de cambios, un nuevo hijo, un nuevo trabajo... muchas cosas atiborradas en doce meses. Parece que he vivido una vida completa y de cierta forma, así ha sido... la vida de Mati... Ahora mismo, el bebé está en una etapa de reclamo absoluto. Cada cosa, emite algunos gritos, que si lo dejan en el andador, que si se lo pone en el corral, que si se lo echa en la cama. La verdad es que a mamá la tiene cansada. Las relaciones entre ellos han llegado a ser algo tirantes por estos días. Pasan del amor al desencanto, en cuestión de minutos.

Los días son complicados en el trabajo. Muchas presiones, ajustar procedimientos y uno que otro enojo, propio de trabajar con personas y no con máquinas hace que la escritura sea esporádica y cuando esta se da, mas bien es parca. Pero hoy me dado tiempo y desde el balcón escribo estas líneas. Coldplay combina bien con el trinear de los canarios del vecino y con la alaraca armada por los garrapateros. Mañana fresca la que se da para escribir, mañana fresca de octubre que lleva los vientos al sur, como las bandadas de golondrinas que cruzan por la terraza al ocaso.
Mati sonrie y la escasa nariz se le borra cada vez que hace una mueca de felicidad. El dedo sigue siendo fiel a su boca. Se lo ve un bebé más reflexivo. No arriesga. Camina agarrándose de muebles, piernas o de cualquier cosa que sea más sólida que sus robustas piernas. Cuando algo no le da confianza suficiente se la juega por el gateo. Mati deambula siguiendo la acción. Va trás de mamá y no le gusta estar solo. No hay mayor divertimento que estar en brazos.

Andrés es un hermoso niño. Inocente como él solo. Tenían que haberlo visto durante la campaña electoral: todo era sí, "porque el no ya lo vivió". Ahora sale con cada frase. Es un niño que fácil aprende, que se motiva mucho en conocer cosas nuevas. Que no se queda callado con la primera explicación de las cosas sino que pide saber más. sabe las diferencias entre flaquito y gordito y dice: "Mi papi es gordito y yo flaquito". Sus ocurrencias nos mantienen felices. Es un buen niño. Hace poco más de un mes cumplió 6 años y yo me derrito aún al verlo dormir. Mantengo esa costumbre de acostarme junto a él a la hora de dormir, decirle al oído lo mucho que lo amo, lo feliz que me hace y lo contento que estoy con que sea un buen niño. Cuando llego a casa tarde y el ya duerme, suele decirme al día siguiente: "Te extrañé". Eso se clava en mi corazón como una estaca de amor.

Mis hijos llenan mi vida. Me atan. Me emocionan. Me obligan. Cada uno, a su manera, es mi vida. Y yo la de ellos.

Los amo.

viernes, 10 de octubre de 2008

Mati y sus 11 meses... y medio


Sí, allí con su mirada seria, refleja un comportamiento más bien reflexivo. Nada o muy poco que ver con su hermano, Andrés. Mati, ya casi llega a su primer año y la verdad es que se nos fue volando este tiempo de crianza. Sí apenas ayer era un bebé que entraba en mi mano y ahora tanto a mamá como a mi nos tiene jodidos con tendinitis (léase brazos doloridos). Su peso es tan grande como su alegría. Es un nene maravilloso.