Matías... una diminuta rebeldía
No había visto tal vitalidad en un recién nacido. Matías se desmarca de las almohadas de seguridad que lo hacen dormir de lado, sobre su costado derecho. Se saca la colcha y los guantes. Si lo ponen boca abajo, se da vuelta. Avanza, no sé cómo, por todo el corral, en una especie de gateo, buscando con la boca abierta el seno anhelado.
Matías ha recuperado su peso. Y de los 43 centímetros con los que nació, 13 días después ya está en 49 centímetros lo que me recuerda qué rápido se va la vida y especialmente estos momentos.
Pero nos sigue desconcertando paralelamente a su forma tan hermosa de sorprendernos. y Resulta que por las noches se le abre el apetito... Sí, lacta y lacta y parece no zacearse. Luego ya en la madrugada parece encontrar su satisfacción y entra en un sueño profundo de más de siete horas. Claro los que pagamos esa factura somos mamá y papá. Pero no deja de ser hermoso e inquietante su comportamiento. Me pregunto si será igual o no a su hermano Andrés, en cuanto a temperamento. Podría decir que no. Pero eso se sabrá después.
Y claro… como dice el abuelo Iván… el bebé es como una especie de dictador, que nos tiene sumisos y presto a satisfacer sus caprichos… Pero ya se enterarán de los gritos que arma cada vez que se lo limpia con una esponja de agua y del estado de paz en el que cae cuando toma un baño de sol.
Matías ha recuperado su peso. Y de los 43 centímetros con los que nació, 13 días después ya está en 49 centímetros lo que me recuerda qué rápido se va la vida y especialmente estos momentos.
Pero nos sigue desconcertando paralelamente a su forma tan hermosa de sorprendernos. y Resulta que por las noches se le abre el apetito... Sí, lacta y lacta y parece no zacearse. Luego ya en la madrugada parece encontrar su satisfacción y entra en un sueño profundo de más de siete horas. Claro los que pagamos esa factura somos mamá y papá. Pero no deja de ser hermoso e inquietante su comportamiento. Me pregunto si será igual o no a su hermano Andrés, en cuanto a temperamento. Podría decir que no. Pero eso se sabrá después.
Y claro… como dice el abuelo Iván… el bebé es como una especie de dictador, que nos tiene sumisos y presto a satisfacer sus caprichos… Pero ya se enterarán de los gritos que arma cada vez que se lo limpia con una esponja de agua y del estado de paz en el que cae cuando toma un baño de sol.
Matías... Te amo…



5 comentarios:
Muero de amor por ese bebé, leyendo esto...
...son personitas que nos tienen a su merced y absolutamente todo el tiempo, hasta que crecen.
Un beso a la flia!
un babero pero para el papa
esta lindo el bb
Eván:
Pues sí... es una merced mutua.
Paolita:
babero... pues sí... me derrito por mis dos cholos... Un bebé y un niño... son dos tipo de situaciones totalmente distintas, pero hermosas y edificantes.
ay los hijos!, nos hacen trasnochar, enojar, reír y nunca terminamos de sorprendernos con su manera de ser.
"Cada hijo un mundo" Croni...
Saludos,
:)
Publicar un comentario en la entrada