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viernes, 2 de mayo de 2008

Seis meses


Sí. El día en que todo el mundo celebró el Día del Trabajo, en casa, el evento pasó desapercibido porque otro más importante nos ocupaba. Matías cumplió 6 meses. Está realmente hermoso y fornido. Casi que bordea los ocho kilos, aunque la semana pasada estuvo algo enfermo y no quería comer nada. En realidad ya está mucho mejor y con nuevos bríos. Ya come papillas, sopas y de vez en cuando se lleva un hueso de pollo a la boca para chupárselo.
Matías es completamente distinto a Andrés. Es más sereno. Aunque la semana pasada nos demostró que puede tener su carácter. Como Becky mismo dijo: "Hay que cuidarse de los calladitos".
Estuvimos asustados. Eso de que no comiera, de que rechazara el biberón nos desconcertó. Fue tan dramático su cambio que pensamos que se debía a algo más serio, pero al consultar en INTERNET (SAN WEB), nos dimos cuenta que era algo bien común a esa edad. Y los episodios suelen parecer extremos pero no había de qué preocuparse. Efectivamente, al cabo de unos días, Matías ha recuperado su apetito. Claro ahora prefiere las papillas y sopas...

Matías es un amor. Se la pasa riendo. A todos y muestra sus dos dientes en señal de que ha dejado de ser un bebé y está ya para cosas mayores en este mundo que lo deslumbra cada instante.

Salud Mati en tus seis meses...


Y del Poto... de ese ya les contaré... ya les contaré.



miércoles, 23 de enero de 2008

Matías y su carácter

Matías se ríe con su hermano, se ríe de su hermano. Uno habla y él mira maravillado. Sonríe. Matías observa y conversa, balbuceando. Matías está próximo a cumplir los tres meses y ya recuperó peso y medida. Está casi al mismo tamaño que su hermano Andrés, cuando tenía esa edad, pero a pesar de que luce bien fornido, el poto era más robusto. Creo que se parece a su madre. Sus ojos son idénticos.

Andrés sigue cariñoso. Lo quiere cargar y le habla a cada instante. Sospecho que Matías pronto le contestará. Por cierto. Matías ya duerme en el dormitorio con su hermano. Desde hace dos semanas su sueño se normalizó. A veces duerme entre seis y ocho horas en la noche, permitiéndonos descansar, sobre todo.

Así van mis hijos...












jueves, 3 de enero de 2008

Cuando ellos duermen

Sí... una de las cosas más hermosas es ver a un niño dormir. Qué paz la que transmite. Y si es por partida doble, pues la alegría es resulta inmensa. Ocurrió durante un paseo a una comunidad SHUAR, en la vía Guayaquil-Machala, un poco más allá de Naranjal. Mis soles se quedaron dormidos luego de jugar y nadar en aguas termales (en el caso de Andrés), y después de beber y beber leche (en el caso de Matías). Mati tiene ya dos meses y ha cambiado radicalmente. Ahora pasa las vigilias contemplando todo... Está más habituado a la rutina y a saber que por las noches antes del baño es papá el encargado de mimarlo, cargarlo y hacerlo reír.
El baño es otra historia.. ahora lo disfruta.... se queda como que anonadado. Bien cada esfuerzo tiene su recompensa. Y así es con los hijos. Pasas de las verdes para luego disfrutar de las dulces y maduras. Matías tiene dos meses y duerme casi que 7 horas seguida por las noches. Se levanta, bebe tres o cuatro onzas y sigue durmiendo tres horas más...
Mis hijos son la razón de vivir. Gracias Becky por hacerlo posible. Te amo...
Pura vida.

martes, 18 de diciembre de 2007

La paz de tu sueño...

Me encanta tenerte así, descansando sobre mi pecho, arrullándote con el sonido de mi corazón. Eres mío y soy tuyo. Te amo, Matías.



Mis hijos me embargan. Me emocionan. Me enamoran... sí también me hacen enojar, no crean que todos es maravilla... cada uno tiene su carácter, necesidades y anhelos... El más pequeñito solo quiere comer, ser mimado y dormir. El más grande, jugar UNO, jugar y jugar... también ver la tele...

Así son mis dos amores.


Los amo.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Un mes


Sí, pequeño Matías, ya tienes un mes con nosotros. Sí... ven cómo ha cambiado... también cambió nuestras vidas. La de todos... Ahora come y come...
Te amo Mati..

martes, 13 de noviembre de 2007

Matías... una diminuta rebeldía



No había visto tal vitalidad en un recién nacido. Matías se desmarca de las almohadas de seguridad que lo hacen dormir de lado, sobre su costado derecho. Se saca la colcha y los guantes. Si lo ponen boca abajo, se da vuelta. Avanza, no sé cómo, por todo el corral, en una especie de gateo, buscando con la boca abierta el seno anhelado.

Matías ha recuperado su peso. Y de los 43 centímetros con los que nació, 13 días después ya está en 49 centímetros lo que me recuerda qué rápido se va la vida y especialmente estos momentos.

Pero nos sigue desconcertando paralelamente a su forma tan hermosa de sorprendernos. y Resulta que por las noches se le abre el apetito... Sí, lacta y lacta y parece no zacearse. Luego ya en la madrugada parece encontrar su satisfacción y entra en un sueño profundo de más de siete horas. Claro los que pagamos esa factura somos mamá y papá. Pero no deja de ser hermoso e inquietante su comportamiento. Me pregunto si será igual o no a su hermano Andrés, en cuanto a temperamento. Podría decir que no. Pero eso se sabrá después.

Y claro… como dice el abuelo Iván… el bebé es como una especie de dictador, que nos tiene sumisos y presto a satisfacer sus caprichos… Pero ya se enterarán de los gritos que arma cada vez que se lo limpia con una esponja de agua y del estado de paz en el que cae cuando toma un baño de sol.

Matías... Te amo…

lunes, 5 de noviembre de 2007

Les presento a Matías Alejandro...

Ha nacido varón. Se llama Matías. De buenos pulmones y mirada inquieta. Llegó el jueves uno de noviembre, a las 14:50. Aquel día, para los Solórzano Calvache, la vida dio un giro, definitivo, esperado y sin duda incierto. Ya no sería el trío que cinco años antes se había constituido con la llegada del primer amor, llamado Andrés, conocido por propios y extraños como Poto. El cuarteto integrado por tres caballeros y una princesa se ha trazado por meta la crianza de los dos más pequeños. El compromiso de hacer de ellos buenos discípulos.

lunes, 20 de agosto de 2007

aplicando la psicológica....


Sí, allí estampaste tu huella... Ahora me llamas Daniel... Y me encanta que así sea. Eres una especie de adultito en un diminuto cuerpo que quiere a toda costa demostrarme que me amas, que te hago falta, que te resulto imprescindible... y así me siento también respecto a ti.

Te desesperas porque quieres ya tener a tu hermano... te digo que él lo haré emelecista desde el minuto inicial... y al principio te quedas en blanco, no sabes que responder, sonríes y tus ojos se mueven de un lado a otro.. te juego la psicológica -como dicen- para que cambies esa manía de querer ser barcelonista... pero no... no das tu brazo a torcer... y no me desencanto. Me alegro que busques argumentos, aunque sean locos, para sustentar tus posturas... Con todo, a Matías, le pondré la camiseta azul.. y ya verás lo lindo que se ve...

Te amo...



28 semanas.... faltan 11 y contando...

PD: A Matías... se le ha dado por jugar al desentendido... cuando alguien pone su mano en la barriga de mamá, el se queda estatua... nada de moverse, y nada más despegar la mano para que él empiece a patear... pero el otro día te sentí... parece que diste una patada... fue nuestra primera acción-reacción y me emocionó mucho saber que ya me tomabas en cuenta, aunque sé que no tienes idea de quién es que molesta agitando, apretando y golpeando suavemente la barriga de mamá.

lunes, 23 de julio de 2007

Vuela... vuela, mi Poto...



Tienes la simpleza de lo hermoso y la complejidad de lo cautivante. ¡Que ya no me amas!.. dices con pucheros cada vez que te llamo la atención... ¡Que ya no eres mi amigo! cuando no te complazco en lo que me pides... y te amo más... y no me importa que lo digas, porque mi amor va más allá de tus rabietas, de tus enojos y de ese pico que haces con tus labios carmín.

Me encanta verte abrazar la barriga de mamá... llamar hermanito al pequeño Matías, que se alborota nada más sentirte (me lo ha dicho mamá). Me encanta que le pongas entusiasmo y te alegres con su llegada... adoro cuando haces referencia a que ya SOMOS CUATRO y nos enumeras... Me encanta que también seas participe de esa alegría que sentimos por la llegada de Matías....


Vuela, mi amor... vuela en tu mundo construido de caballeros, de fantasmas chistosos, de risas fingidas y escandalosas...

Con amor...





lunes, 16 de julio de 2007

Bienvenido MATÍAS...

Este es el perfil de Matías... tiene 23 semanas.

Matías… Debo reconocer que desde ahora eres completamente fascinante. No solo que rompiste todos los pronósticos, pues no te ha bastado con hacer quedar mal hasta los que pintan de tener sueños agoreros (tu abuelo Oswaldo y tu tía Lore), sino que has demostrado que tiendes a levantar dudas hasta en los más crédulos (Nadie ha creído el veredicto del especialista). Hijo, ve aprendiendo que en esta vida se es santo y al mismo tiempo demonio. Lo que para uno está bien, para otros no. Pero tranquilo, que en el camino que nos espera, tanto mamá como yo sabremos enseñarte eso y muchas otras cosas más. De momento sigue feliz en el lugar más apacible de este mundo, el vientre de mamá. Crece, fortalécete y juega con los sonidos y los vaivenes de una mamá que ya estaba desesperada por conocer tu sexo y que ahora ansía saber de tu personalidad.

Has sido hecho varón. Y la noche del domingo 15, entre los juegos y locuras del poto, que ahora se las da de caballero, tomando una regla como espada, una raqueta de ping pong, como escudo, y el pato amarillo, como guante, decidimos llamarte Matías. Mamá, como es su costumbre, había seleccionados un listado no muy grande de posibles nombres… algunos bien extraños como Uriel, otros de carácter como Alejandro… Pero nos decidimos por Matías, tanto por su sonido dulce y fuerte, como por ser el nombre del apóstol escogido para reemplazar a Judas. Por cierto, de Matías poco se sabe en la Biblia… así como de ti hasta ahora… poco se sabe, pero has sido puesto en esta tierra por un objetivo y tocará que lo descubras.

Tocó esperar más de una hora para saber tu sexo. La verdad si alguien quiere ir a APROFE, un sábado por la mañana, piénselo dos veces, porque lo que menos hay es agilidad. Y está bien que así sea, en cosas de embarazo la atención detallada es lo primordial. Nada de dejar dudas a los usuarios. Por ese lado, estoy consciente de que la espera aunque ya empezaba a resultar molestosa, ha valido la pena. Y es que casi no te dejas ver. Estabas sentado. Como que queriendo ocultarte más tiempo, sumando incógnita y desespero especialmente en mamá, pero bastó una maniobra del médico que con seguridad te enojó, para que nos mostraras de qué estás hecho. 2 B y una P evidencian en la fotografía del eco que eres varón.


La felicidad me embargó. Al igual que a tu hermano, Andrés, quien por primera vez asiste a un eco. Tenías que haber visto su rostro de sorpresa. No se perdió ningún detalle, con singular curiosidad observaba los equipos, el gel que el especialista colocaba sobre la barriga de mamá, escuchaba tus latidos y hasta metía su cabeza por los brazos del médico para no perder ningún detalle en el monitor. ¿Qué habrá entendido de la imagen? Solo él lo sabe. Lo cierto es que aunque el creía que ibas a ser su hermanita, no puso ningún reparo en que seas su hermanito… Por el contrario también se alegró mucho. Andrés insiste en llamarte Pocoyó… no acepta Matías… el dice que te llamas Pocoyó, sí como el menudo nene que juega con un elefante, un perro, un pato y un pájaro… para el Poto… eres ese… y él está muy feliz…

Quizá fueron una especie de premonición, dice mamá, las palabras aquellas cuando describía la relación con tu hermano… cuando dije que nos disputábamos un amor, el de mamá y dije que se abriría otro frente… ese que con justo derecho lo vienes a pelear tú, mi sol. No creo en premoniciones, lo sabes, pero estoy seguro que los TRES nos llevaremos de maravilla y saldremos por allí a divertirnos, como los varones solemos hacer, entiende ir al estadio, comprar películas, jugar fútbol o voli… cosas que mamá no entiende porqué las hacemos, en lugar de quedarse en casa, conversando y compartiendo sueños y teorías con ella.

Matías… los tres estamos ansiosos de tu llegada. También lo están los abuelos, las tías y primos. Sabemos que serás amado y protegido por todos, sobre todo, bendecido grandemente, como lo ha sido tú hermano Andrés.

Matías… Te amo


Bienvenido




Pd: Leyla... no vamos a repetir el ECO... no insistas y acepta... es un lindo varón. Además, ya hay muuuchas mujeres en la familia...